TRES HISTORIAS DE JÓVENES EN BUSCA DE UN SUEÑO
"A+
(amas)" es el original título de este peculiar largometraje que se ha
colado en nuestras carteleras de manera sorprendente, ahora que el cine
parece apostar cada vez más por el espectáculo comercial. La película
hay que advertir que no resulta brillante, pero que su arriesgado y
distinto planteamiento la hacen merecedora de nuestra atención.
El film narra tres historias paralelas que se entrecruzan de manera
algo desigual y desequilibradamente a lo largo de su metraje, dejando
un regusto de tres ideas para cortometrajes explotadas conjuntamente
para lograr el resultado final de una película, lo cual no tiene que
ser malo del todo.
La primera historia es "Terminal" y nos cuenta una historia de amor
entre Ace (interpretado por Eloy Azorín) y Mar (la debutante Elvira
Herrería) que se complica cuando él acepta participar en un negocio
con drogas que puede cambiar su futuro a mejor, pero la cosa no sale
como esperan y entrarán en una espiral sin salida donde sólo el amor
que se tienen puede liberarles de un fatal destino. Esta primera historia
es la trama principal y la mejor de las tres, aunque contenga excesivos
tópicos y momentos muertos, también contiene momentos de gran intensidad
dramática y hasta poética. Además, cuenta con las estimulantes participaciones
de Najwa Nimri y José Coronado en pequeñísimos papeles, pero fundamentales.
La segunda historia es "Sidecar", y nos cuenta las peripecias de los
personajes a que dan vida Fernando Ramallo, Eloi Yebra y Carlos Fuentes,
para conseguir llegar a un Festival de Verano de Música Rock, convirtiéndose
en una odisea contra el aburrimiento que terminará por unirles en una
amistad que les llevará más allá de su objetivo inicial. Esta historia
es la de mayor carga humorística y está bastante bien llevada, es una
pequeña "road-movie" divertida, pero intrascendente.
La tercera y última historia es "Luna", y nos cuenta la difícil relación
entre una adolescente y su padre, el cual se esforzará por atraer la
atención de la chica, una joven retraída y que vive en un mundo propio
que se ha creado para aislarse del exterior, concentrándose en su música,
su cámara de vídeo, su ordenador y sus pensamientos. Esta historia es
la que a mi me pareció más floja, no acaba de enganchar, los personajes
(especialmente la niña) no consiguen transmitir la profundidad psicológica
que se les presupone y no acaban de entenderse todas sus motivaciones.
La película está grabada en vídeo digital, pero una vez vista, parece
más una elección artística que no una falta de presupuesto como ocurría
en "La fiesta", por ejemplo. Aquí se aprovechan las cualidades del vídeo
(y también sus defectos) para crear la atmósfera que impera en el film
y darle una identidad propia alejada de los habituales productos manufacturados
que llegan a nuestras pantallas, incluso tiene la osadía (innecesaria,
todo hay que decirlo) de colocar la escena de créditos iniciales a la
media hora de metraje.
La propuesta es atractiva y estimulante, pero en ocasiones resulta cargante
y vacía. Digamos que a veces viéndola se tiene la sensación de que el
autor acaba de descubrir los efectos de su programa de edición en el
ordenador y que nos los ha querido mostrar todos....
Pese a sus imperfecciones y el descuido de su guión que motiva ratos
en que ninguna de las tres historias parece avanzar, la película es
del todo recomendable por varias razones: por su valentía, por su original
tratamiento, por el descubrimiento de la estupenda Elvira Herrería,
por la corrección de Eloy Azorín y la divertida actuación de Carlos
Fuentes, por la fotografía y la selección musical (tanto de cosecha
propia como ajena), por romper las estructuras clásicas y por ser capaz
de exhibirse en multisalas donde se proyecta junto a "Troya" y otras
producciones de muchos dólores, y porque no, también porque es una película
española y cada vez cuesta más que se estrenen.
U.C. (Daniel Farriol)