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UC Festivales - 21º Festival de Cine Español de Málaga

 


 

BALANCE DE ESTA EDICIÓN Y REFLEXIONES VARIAS

Se terminó la edición 21ª del Festival de Cine en Español de Málaga y lo hizo con bastantes interrogantes sobre el camino que deberá emprender en el futuro. Es cierto que el año pasado se hizo una apuesta fuerte con su significativo cambio de "Cine Español" por "Cine en Español" lo que abría las puertas del cine latinoamericano a competir en la Sección Oficial en igualdad de condiciones que el cine patrio, eliminando la sección paralela de Territorio Latinoamericano donde siempre había tenido cabida este cine. Esa modificación parecía abrir nuevas posibilidades al Festival, al que le permitiría adquirir películas de mayor nivel para su competición y atraer la atención mediática internacional, tal y como parecía desprenderse del premio de este año y su presencia en el Festival del oscarizado director mexicano Guillermo del Toro. Sin embargo, el cine español parece año tras año dar la espalda a este Festival, reservando sus películas más potentes para la Sección Oficial del Festival de San Sebastián o estrenándose en salas sin la plataforma de despegue de Málaga como ha hecho la taquillera 'Campeones' (Javier Fesser, 2018), estrenada una sola semana antes del inicio del Festival... Algo se me escapa, algo no entiendo, pero es el único festival de cine que se dedica casi exclusivamente al cine hecho en España y la industria parece darle la espalda. No sé si será por intereses económicos, por asuntos de patrocinadores, distribuidoras y productoras u otros entresijos que se mueven y negocian en la parte trasera de la industria y que yo desconozco, pero está claro que si la industria del cine español no apuesta fuerte por un festival de cine español, ¿quién debe hacerlo? ¿el público? Luego, no nos rasguemos las vestiduras ante el fracaso en taquilla de algunas de nuestras películas y de la poca asistencia del público hacia determinadas películas de cine español (más allá de los 4 bombazos anuales con una campaña agresiva de publicidad en TV), tal vez la industria debería mirarse el ombligo y ver que hay cosas que se están haciendo mal como desaprovechar una fiesta de celebración del cine español como es la de Málaga.

¿A qué viene toda esta chapa? Pues a que el nivel de las películas presentadas este año 2018 ha sido bajísimo, probablemente el peor que recuerdo desde que hace unos 10 años empecé a cubrir el Festival desde mi humilde web y tan bien fui acogido. Ha sido habitual el comentario entre los periodistas acreditados a la salida de las proyecciones de lo malas que eran algunas películas y resultaba complicado encontrar a alguien que te hablara con entusiasmo de alguna que acababa de ver (hasta un conocido miembro de la organización del que obviaré el nombre, nos sugirió que había varias películas para echarse una siesta...). Entonces, ¿qué está pasando? ¿es tan malo el cine español? ¿y el latinoamericano? Os aseguro que no lo entiendo, pero si no fuera por las demás virtudes que tiene vivir desde dentro un festival, por la gente que conoces, por lo bonita que se pone Málaga con sus alfombras rojas y sus gentes, o por el alimento que supone para el estómago el pescaíto frito y para el alma un buen paseo por las calles o el muelle, me plantearía seriamente no volver al Festival, es muy triste ver 28 películas en una semana y que sólo te lleves el recuerdo a casa de 4 o 5.

 

EL TRIUNFO DEL CINE PEQUEÑO, DEL CINE INDIE Y DEL CINE AUTOPRODUCIDO

Si se puede extraer una parte positiva de todo esto es que ante el portazo de la insutria cinematográfica española al Festival de Málaga, ha emergido este año con fuerza un cine a menudo ausente en este tipo de eventos, proyectos más pequeños, de bajo presupuesto, rodados a menudo al margen de la industria de forma consciente o como única vía de supervivencia ante su rechazo, autoproducidos, realizados por estudiantes recién licenciados o utilizando vías de financiación alternativas a las tradicionales como el micromecenazgo (crowdfunding). De esta manera de trabajar han surgido los trabajos más interesantes que hemos podido ver durante esta semana, proyectos como 'Ana de día' (Andrea Jaurrieta), 'Casi 40' (David Trueba), 'Desaparecer' (Josecho de Linares), 'Diana' (Alejo Moreno), 'Los amores cobardes' (Carmen Blanco), 'Oso polar' (Marcelo Tobar) -éste grabado con un móvil- o 'Traigan la hierba' (Denny Brechner, Alfonso Guerrero, Marcos Hecht), por citar algunos ejemplos. La mayoría de estos proyectos no tendrán una salida comercial en salas o será muy minoritaria, pero bienvenidos sean. Si la industria no quiere promocionar "su cine" en el Festival, hay muchos autores que no tienen actualmente un espacio para hacerlo y están deseando utilizarlo como trampolín para sus proyectos. Tal vez sea el futuro de este Festival, apostar por lo alternativo, un cine más situado a los márgenes, aunque para eso también está Sevilla y su creciente status en el ámbito de los festivales españoles. Lo que sí es significativo que mi refugio de gozo cinéfilo haya sido este año la sección Zonazine, muy por encima de la Sección Oficial.

 

¿LATINOAMERICA PARA QUÉ?

Como antes comentábamos, la apertura del festival al cine latinoamericano abría muchas opciones de encontrar buenas películas realizadas en otros países y que por falta de distribución no llegaban aquí. Es cierto que en San Sebastián ya se apuesta en una de sus secciones por este cine y que hay un fesival como Huelva que se dedica íntegramente a ello, pero creemos que en latinoaméricana se realiza suficiente cine como para encontrar algunas joyas para estrenar en Málaga. Se había hecho otros años en la sección de Territorio Latinoamericano a la que podía acudir poco por la incompatibilidad de horarios con los pases de prensa de otras secciones, pero en Málaga pude ver en los últimos años films tan brillantes como 'El acompañante' (Pavel Giroud. 2015) o 'El Incendio' (Juan Schnitman, 2015), por ejemplo. El año pasado, el primero de este nuevo enfoque del Festival, se hizo una selección bastante irregular, pero aún así vimos cosas interesantes como 'La mujer del animal' (Víctor Gaviria, 2016), 'Nieve Negra' (Martín Hodara, 2016) o 'Últimos días en La Habana' (Fernando Pérez, 2016), entre otras. Lamentablemente, la selección latinoamericana de este año ha estado bajo mínimos con films tan aburridos como 'La Reina del Miedo' (Valeria Bertuccelli-Fabiana Tiscornia, Argentina, 2018), 'Violeta al fin' (Hilda Hidalgo, Costa Rica-México, 2017), 'A voz do silencio' (André Ristum, Brasil, 2018) o 'Invisible' (Pablo Giorgelli, Argentina-Uruguay, 2017), historias que unos pocos días después de haber visto ya tengo borradas de mi memoria... Además, todas ellas son películas que no tienen ninguna opción comercial en nuestro país. Creo que el Festival deberá replantearse también la selección de cine latino o buscar otros estándares, porque para esto nos quedamos con el cine español y punto.

 

CRÍTICAS

PÁGINA EN PROCESO DE ACTUALIZACIÓN. Próximamente las primeras críticas del Festival.

 

UC Daniel Farriol.